lunes, 7 de abril de 2008

Las Marías, narices y calzones


Desde que terminaron la temporada de "María Bola" en el Satchmo, Las Marías estuvieron bastante ocupadas: consiguieron nuevos trabajos, se juntaron, se separaron, se mudaron, hicieron dieta, viajaron, se aburrieron, celebraron, se estresaronÂ… nada inusual, lo que todas las personas hacemos.
Lo bueno fue que además de mirar su propio ombligo, se dieron tiempo para volar un poco más allá, mirar su entorno, ver al otro y luego al regreso tomaron valor para mirar hacia dentro y encontrar todo un universo de pensamientos descabellados en su propia mente.
Notaron todo lo que pasaba por sus cabezas cuando veían un vestido de novia, la extraña mezcla de pavor y esperanza que las asaltaba antes de subir a una balanza o la expectativa ansiosa frente a una caja de regalo por abrir. Se dieron cuenta que no necesariamente lo que pensaban cuando veían esas cosas tenía relación con esas cosas. La mente de una mujer es (como dicen las abuelas) un "diablo en botella".
Y es que mucho de lo que vivimos pasa siempre antes por el obligatorio tamiz de nuestras fantasías. Antes de que algo suceda inferimos como va a ser, imaginamos lo que haremos cuando encontremos a nuestro amor en los brazos de otra, sufrimos por un rechazo que aún no ha ocurrido, suspiramos por un príncipe que aún no llegó a nuestras vidas, mientras besamos al sapo de turno, conjeturamos, sospechamos, presumimos, vivimos entre la realidad y la ficción de nuestros pensamientos más delirantes.
Además de frágiles y dulces (sí, claro) las Marías muestran el lado explosivo, neurótico y desproporcionado de sus mentes. Se fueron hasta el borde, se enfrentaron al vértigo y finalmente se entregaron al abismo de sus miedos y placeres secretos. Las Marías están de regresoÂ…