
Preparar una historia en plena "impropayasa" es lo mas divertido del mundo, juegas, juegas y juegas. Me libero del Mundo Contaminado para entrar en la esencia del Mundo Creativo, el del mundo originario que parió el Universo. Ese que llegas a ver con facilidad en las noches mas oscuras.
Y la diversión continúa con el repaso de lo más divertido de mi historia y con el proceso quirúrgico, ambiental, musical, sacerdotal, patriarcal, matriarcal y temporal de extraer lo cochino, lo que no tiene sentido de ser. Este es otro juego que me permite ordenar la creación, originar polos de sonidos y silencios. Es la limpieza jabonosa del alma de la historia, es el baño diario.
Alcanzo el clímax que como todo acto amatorio llega con el final. El problemita viene cuando no quiero dejar el juego. ¡So niño egoísta! Cuando quiero quedarme con toda la diversión, con todo el juguete creado y recreado. No quiero aceptar el final, estoy apunto de caerme. Termino, no, sigo solazando otras historias, felices pretextos para continuar arriba y adentro, cogiendo lo mejor, acogiéndome en las ramas más altas del árbol de la locura pero corriendo el riesgo de caer sobre las casas de los pitufos. Pobres pitufinos, bueno. A veces es más fácil traer a otro payaso que me saque como costal de papas, o como envío de DHL para mi primo que vive en el extranjero.
¡Es el momento de finalizar la obra Hernán!. Aceptar que todo tiene que terminar para poder volver a jugar, jugar y jugar. ¡Que bien! Hey payaso fiel encontraste tu último movimiento. Es en este momento en que todo toma una fuerza única, descomunal y cautivante, de gozo que te nace en las extrañas, del mismo kundalini, matices de alegría recorren tus venas y transforman la masa gris en una gran nube de colores. Es el éxtasis. Es pura gloria.


1 comentarios:
Pues a mí me pasa q primero se me viene a la mente el comienzo y el final... nunca el medio! Definitvamente, me falta aprender más sobre el arte de jugar este juego -.-
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